Agridulce empate en un escenario con lustre
El Sevilla Atlético es un recién ascendido, un filial lleno de gente joven e inexperta. Eso ponía en su carnet de identidad cuando comenzó la temporada, pero en su tarjeta de visita de este domingo también estaba escrito que es el segundo de la clasificación y como tal se comporta. Llegó a Son Moix y planteó el partido como lo hacen los grandes, sin amilanarse a uno de esos clubes cuyo nombre da lustre a la Segunda División. Salió concentrado y decidido a aprovechar las que tuviera, algo que hizo en la primera mitad. En la segunda el RCD Mallorca se rehízo y, siendo mejor, consiguió empatar a dos, en un resultado justo para un partido de fútbol muy intenso.
Las bajas de Curro y Carrillo las cubrió Diego Martínez de forma sobresaliente. Dio la alternativa a Marc Gual, que en su debut en el Sevilla Atlético sacó buena nota, y colocó en la banda derecha a Álex Pozo, un futbolista que sube escalones de dos en dos y que, pese a su insultante juventud, ha crecido hasta el punto de convertirse en desequilibrante en una categoría en la que compite con gente que le dobla la edad. Además, regresaron al centro de la zaga Diego González y Bernardo Cruz, lo que dotó de tranquilidad a la retaguardia. Pero el punto fuerte del filial, como siempre, fue el concurso y la asociación de Borja Lasso e Ivi, dos de los mejores jugadores de la Liga.
El dominio inicial fue sevillista, y los dos estiletes sevillistas ya avisaban de lo que eran capaces asociándose con facilidad y llevando peligro, aunque la primera ocasión clara fue bermellona, pues José Antonio Caro tuvo que sacarle un mano a mano a Moutinho que fue la antesala del primer gol sevillista. Los protagonistas fueron, como no, los dos anteriores. De una jugada sin aparente peligro salió un centro de Lasso que Ivi alojó en la red rival con un zapatazo seco ante el que nada pudo hacer Santamaría.
El gol fue una inyección de confianza para el filial, que si sospechaba que lo estaba haciendo bien lo vio confirmado. Entonces, el Mallorca intentó acercarse, pero el Sevilla Atlético sacó ese ramalazo de veteranía que lleva demostrando desde el primer día y maduraba el partido mientras la pelota era del rival, esperando su momento. Y éste llegó en el 43’, con una acción espectacular de Álex Pozo peleando una pelota en la banda, marchándose con calidad y poniendo un centro al área chica que era medio gol. Esa pelota necesitaba de la delicadeza de un delantero, y Marc Gual se la dio metiendo con calidad la punterita y haciendo su primer gol con la camiseta sevillista en su primera aparición en Segunda División. Efectividad máxima del catalán para empezar.

En la segunda parte el partido cambió por completo, pues la mayor posesión mallorquinista se convirtió en un dominio real, con control de la situación y llegadas peligrosas. Sin embargo, las primeras ocasiones claras tras el descanso fueron sevillistas, pues tanto Ivi como Marc Gual erraron dos duelos con Roberto Santamaría.
Los cambios de Fernando Vázquez fueron clave. Entró Salomao por Moutinho y en su primer balón puso un centro que era tres cuartos de gol para que entre Lekic y Brandon la introdujeran en la portería de Caro.
El gol espoleó a los locales, sometiendo en minutos de mucha intensidad al Sevilla Atlético, con ocasiones de Lago Junior, que incluso cabeceó al poste, y Salomao. Diego Martínez –que había sido expulsado en el 55’ por Eiriz Mata, cuando el marcador aún era favorable a los suyos- quiso cortar esa riada de juego mallorquinista reforzando el centro del campo con Schetino, que sustituyó a Gual, y dejando el ataque sin una referencia clara. Pero el campo se volcaba hacia el área sevillista y fue Lago Junior, el que más lo había intentado, el que empató el choque con un buen disparo desde fuera del área.
Haber llegado al empate relajó un poco el aluvión bermellón y el filial parecía respirar después de demasiados minutos de asedio. Tras unos minutos de cierto relax, el Sevilla Atlético se lanzó a por el gol de la victoria y se encomendó a Ivi, que a esas alturas del partido ya jugaba con total libertad en las posiciones de ataque. El madrileño peleó una pelota en el 81’ que acabó en un fuerte disparo al larguero de Borja Lasso, y dos minutos después sacó una lejana falta que obligó a Roberto Santamaría a hacer un paradón de campanillas. Tampoco el Mallorca renunciaba a la victoria, ni Eiriz Mata a su cuota de protagonismo con un carrusel de tarjetas absurdo que afectó especialmente al filial, pues Cotán fue expulsado en el descuento e Ivi tras el pitido final, por lo que serán baja la próxima jornada.
El show del árbitro gallego –que por cierto dio dos minutos más de descuento de lo inicialmente señalado- cortó el ritmo de un final trepidante, por lo que el marcador no volvería a moverse, acabando el partido en un empate justo, debido al dominio de cada equipo de una mitad, pero agridulce para los franjirrojos tras marcharse al descanso ganando con solvencia.
Todos los resultados en resultados.eldesmarque.com